Verdaderamente es un placer poder asistir al sueño de un hombre como este, que sensación de plenitud la de sentir su respiración, acariciar el vello de su cuerpo, el rememorar que un momento antes nos hemos fundido en un abrazo inmenso, y en la unión íntima de nuestros cuerpos, en la que hemos sido solo uno que vibra al unísono.


Tres imágenes de tres hombres distintos, viriles, masculinos, velludos, que posan con naturalidad que muestran sus cuerpos para que también nosotros nos sintamos orgullosos del nuestro. De saber que podemos dar con el roce de nuestra piel, la satisfacción de calmar los fuegos de la pasión y saciar la necesidad de ternura.

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